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“La alimentación escolar no es solo un tema de nutrición” | Entrevista

Donald A.P. Bundy, asesor del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, analiza la situación de estos programas escolares, los cuales pueden ser la base para aprovechar las potencialidades de los más pequeños.

Lima es la sede del foro internacional “Evidencias y tendencias para fortalecer las políticas en nutrición y alimentación escolar”, organizado por el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) y por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (WFP). Uno de los principales ponentes es Donald A.P. Bundy, miembro del equipo de enfermedades infecciosas desatendidas de la Fundación Bill y Melinda Gates, y asesor principal del WFP. El Comercio conversó con él sobre los nuevos enfoques que deben tener los programas de alimentación en la etapa escolar.

— ¿La alimentación escolar sólo interesa a países de bajos recursos?

Casi todos los países hacen algo por atender el tema de la alimentación en edad escolar. De hecho, los países de ingresos medios o países ricos tienen algún tipo de programas para alcanzar los mismos objetivos. ¿La razón? Más que por nutrición es por protección social. En Gran Bretaña se lanzó el primero en 1902, pero no para abordar un tema de hambre, sino de pobreza. Se convirtió en un gancho para que los niños asistan al colegio y se queden. Otros países, como Finlandia o Canadá, no los tienen, pero sí emplean otros programas para apoyar a los pobres, pero que a la larga tienen objetivos similares. 

— ¿Cuál enfoque es el más importante: ejecutar estos programas para tener chicos bien nutridos o para lograr algún retorno de inversión como país?

Ambos lo son. Los programas de alimentación están demostrando que mejoran la salud, los logros académicos, proveen de apoyo social para la gente de menos recursos. Todo redunda en un retorno de la inversión del Estado.

— Entonces, el enfoque sería lograr niños bien nutridos que se conviertan en adultos productivos...

Hoy en día entendemos que los programas de alimentación deben ayudar a que la persona aproveche todo el potencial genético que tiene. El Banco Mundial desarrolló un estudio que indicaba que en los países ricos el 70% de su riqueza proviene de su capital humano, mientras que en los países pobres es solo el 40%. Si no se atienden estos problemas se pierde la posibilidad de que la gente pueda servir en beneficio del país y se le niega la oportunidad a los ciudadanos a que se desarrollen plenamente.

— En países como el nuestro, estos programas se centran principalmente en combatir la desnutrición. ¿Se debe cambiar de foco?

La alimentación escolar no es solo un tema de nutrición, sino también del desarrollo de la persona para que puedan ser adultos plenos. Necesitamos que varios ministerios trabajen de la mano: los problemas de salud serán de la atención del Ministerio de Salud, otros problemas los verá la cartera de Inclusión Social, Educación, Agricultura o Producción. Deben conversar entre ellos y compartir los costos. Tienen que ver que es una sola inversión que trae beneficios múltiples al país. El Programa Mundial de Alimentos ya ha cambiado su mentalidad: ya no solo se preocupa en la nutrición, sino que se observan y se toman en cuenta otros beneficios que estos programas sociales aportan.

Fuente: El Comercio